26/03/09
Erin Currier
Conocí hace poco a Erin Currier y Anthony Hassett, dos artistas norteamericanos que están exponiendo actualmente en la galería Masotta-Torres, San Telmo. Este post va dedicado al trabajo de Currier, y el martes aparecerá otro sobre el de Hassett.

Erin Currier es primordial y muy seriamente una pintora. Trabaja con papelitos encontrados en la calle, creando collages sobre los que luego pinta, o pinta y pega al mismo tiempo, según. Su obra tiene bastante de social; lo que hay expuesto en M-T son retratos de mujeres, muchas de ellas escritoras de una buena variedad de países (ávida lectora), otras anónimas (al menos para nosotros, los espectadores, aunque Erin es aficionada a ir dibujando a la gente que conoce en sus largos viajes). Los retratos no sólo abren una ventana al ser de estas mujeres, también producen lo que no sé llamar más que una sensación de lugar: uno que se encuentra entre el rostro de la retratada y el espectador, espacio de reconocimiento de mutua humanidad. Digo mutua porque, aunque el rostro retratado no puede en realidad devolver la mirada, sí que uno siente un rebote reflexivo del cuadro. Ese reconocimiento de lo humano es una forma de espejo.

¿Pero qué tienen de bueno estos retratos de Erin? Creo que en gran medida se trata de la sensación tanto de transparencia como de profundidad que ofrece el tratamiento de collage y pintura que da a sus cuadros. Al utilizar como base un collage de papeles encontrados, uno tiene la sensación de lo conocido, aunque los papeles estén en otro idioma, o anuncien bebidas inencontrables aquí. Luego, pintar sobre ellos, incorporándolos también al dibujo, al color, da un efecto de tridimensionalidad que inyecta vida al tema del cuadro. Que haya vida en una pintura parece ser uno de los mayores penas de la pintura actual. Es ese espacio que se crea entre la superficie transparente y lo más profundo es donde la pintura de Erin está viva.

Una gran mayoría de las mujeres representadas pertenecen al exterior de lo que se llama Primer Mundo, o son disidentes en él. Quizá sea en el otro donde todavía se puede encontrar un rostro amable, afable, que invite a estar cerca, que invite a crear lo que no queda otra que llamar comunidad.
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