10/02/09
Exterior desde afuera
Selección: el kiosco de las especies:
un sapo venenoso en cada esquina, cada mano
cada signo de un signo de una señal
que indique hasta dónde y punto.
Más tarde, el agua sacia donde no hay sed
ahora que la sed es otra, como llanos
que se respiran despacio y suave
en pulmones de terciopelo, día incoloro.
Tan útil como dividir el alma en frascos
y olvidarlos años en la alacena
es la satisfacción de la enfermedad:
su burbuja, la que se banque.
Llega el aire y la mañana ayuda.
Ahora sé que cualquier edén es posible
y permanecerá, como un nicho de alegría
cerrado sin costura, de alquiler.
