"La tele es muy promiscua"


El domingo, tomando un café en el Federal, vi ese titular en el periódico que leía el parroquiano de la mesa de enfrente. me imagino que viene entre comillas porque lo dice algún actor u otro tipo de famoso. La cita es banal a simple vista. Todos sabemos que la tele es promiscua por muchas razones: porque proyecta cualquier cosa, porque se entrega al poder sin vacilación, porque…

Pero lo interesante de la tele es que esa denostada promiscuidad, también temida, está en su naturaleza. Como lo está en la de todos los medios masivos, la prensa, la radio, la internet. Digo que está en su naturaleza porque esa promiscuidad es sintáctica, son medios construidos a base de conjunciones copulativas.
El formato de los telediarios en Argentina consiste en poner primero una noticia seria, normalmente internacional; luego una local, normalmente sobre algún asunto policial; después una bufa, algún vídeo de esos que causan risa o asombro; luego una de deportes y, por fin, una de espectáculos y/o del corazón. Luego vienen los anuncios y vuelve a empezar la rueda. Nada se trata con un mínimo de profundidad; al espectador el agua no le llega ni a los tobillos.

Lo común en la tele es que haya un programa serio, anuncios, otro frívolo, anuncios, otro, anuncios, y anuncios por el medio, también. Es siempre una cosa Y otra Y otra Y otra Y otra, prácticamente sin distinción. Ese es el problema sintáctico al que me refería, todas esas Y: como si una persona se acostara con otra Y otra Y otra Y otra… promiscuidad.

El siguiente problema es moral. Si uno considera que la promiscuidad (toda, no sólo la de algunos, algunas) es dañina, entonces debe apagar su televisor y encontrar otra actividad para los ratos de aburrimiento (léase, ocio). Si el problema no es tal, pues adelante, y todo el mundo tan tranquilo.