13/12/08
Caminante

Tengo sólo un par de zapatos. No son bonitos: de cuero negro, suelas de goma, pesados, fuertes, como para caminar contra el viento y bajo la lluvia de la realidad, la vida, el mundo—no importa, por ahora, la palabra. Pero están gastados; no compro otros porque no hay. Cada año cambian lo que venden las zapaterías, y yo no quiero otra cosa que estos zapatones para el lodo diario. Carezco de paciencia para buscar, para las novedades. Quiero usar un solo par de zapatos igual que quiero leer un solo libro y escribir un solo poema—ese que llevo escribiendo toda la vida, y que con cada estrofa doy por terminado, como el día, cuando me quito los zapatos antes de ir a dormir.
Archivado en: Cuadernos Improvisaciones

dic 14, 20:45
Comparto con Roger la vocación por el mismo par de zapatos. Ya les he cambiado la suela de goma tres veces. Creo que sólo camino porque ellos me llevan. Solo no podría. Ellos son mis pasos. Creo, asimismo, que sus zapatos a Roger deben de llevarlo bien lejos. Tendrán que ver acoso con esos fantásticos collages que arma vaya a saber cómo; no sé, no lo creo, no se ven sus sucias huellas en esos espacios.
dic 15, 18:06
Hola Eduardo
Agradezco tu entusiasmo. Ojalá y pudiera hacer más collages, pero me llevan mucho tiempo… cada decisión es lenta, lenta.
Un abrazo