17/11/08
Los árboles muertos

Esto es del cuaderno nuevo. Por si a alguien le interesa, el texto es el que sigue:
Los árboles muertos hablan poco, dicen lo suyo. A veces entregan una verdad, a distintas horas, a destiempo, según cómo se los mire. La gente siente una gran afición por los árboles muertos. Les pone nombre, les cuenta intimidades, los mea, los hace leña, prende fuego y los devuelve al cielo, de donde muchos creen que vinieron los árboles muertos. Otras veces, la gente pasa sin mirar. O se pregunta por qué habrán muerto los árboles. ¿Un rayo? ¿Una plaga? ¿La mano del hombre? ¿La misma que el hombre usa, junto con otra, para aplaudirse y alabar, gritando ¡Bravo!, su papel en la muerte de los árboles muertos? Yo mismo vi uno el otro día que nos llenó a todos de admiración. Tenía cuatrocientos años, eso nos contaron, y lo había partido un rayo. Algunos de mis acompañantes claramente sentían envidia. Yo me limité a aplaudir. A los pocos segundos de ovación, los envidiosos también aplaudían. Decían que era su forma de homenajear a aquel árbol. Pero yo sabía la verdad: secretamente y con lágrimas se aplaudían a sí mismos. Quizá también por envidia y celos.
Archivado en: Cuadernos Improvisaciones
