11/11/08
Renovar los mapas

Por ejemplo, escribir implica un constante volver a empezar. Siempre se entra en el laberinto por una puerta distinta. Y mi cuaderno es un mapa de procesos creativos, un lugar donde voy almacenando información sobre esas puertas del laberinto. Puede que ninguna de las utilizadas en el pasado sirva en en el presente o en el futuro: lo que almaceno no son predicciones. La información sobre mis procesos creativos me sirve más en espíritu que literalmente; y el espíritu lo que avisa es que siempre hay puertas abiertas en los recovecos más insospechados.
Entonces lo que he perdido es el recordatorio de eso que me venía acompañando en los últimos meses, dejándome una sensación de orfandad inconsolable. Por eso lo primero que hice en cuanto me di cuenta de la desaparición de ese cuaderno fue abrir otro y empezar a pegar en él imágenes de otros momentos creativos que podía recuperar por otros medios, algo que sé bien que sólo sirve para arrancar y ponerse en camino de nuevo. Se podría decir que empecé el nuevo cuaderno con imágenes y mapas de puertas utilizadas en el pasado que me sé de memoria, y que no hace falta que lleve en el cuaderno. Pero había que empezar por algún lado. En otras palabras, para quitarle presión a este nuevo principio, he comenzado por donde había menos presión, por lo ya sabido, para abrir un espacio creativo nuevo. Es como si hubiera hecho un mapa de los lugares por donde no hay que seguir, dejando el resto del espacio en blanco: una terra incógnita que es lo que toca empezar a explorar desde ahora mismo.
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