Anomalía

Una especie de relato

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Tras una relación por momentos turbulenta, un hombre y una mujer se separan. Ella vive en La Plata; él en Buenos Aires, a 60 kilómetros. Se ven—se veían—los findes: él tomaba el tren el viernes por la tarde y pasaba con ella sábado, domingo y, a menudo, lunes; ella rara vez iba a Buenos Aires. Su vida juntos ocurría en horarios y lugares de ella, en los que habían dejado establecer una rutina tranquila, placentera. Periódicamente, ella entraba en crisis y le decía a él que no lo quería, o que lo quería a medias. Esto a él le hacía mucho daño y es probable que este daño fuese lo que no le permitiera analizar o entender ese, en realidad, llamado, ese pedido de ayuda que ella le hacía: “Te quiero a medias, no quiero quererte sólo a medias”. No fue hasta un período de relativa calma, tras la ruptura, unas semanas de calma que trajeron con ellas un poco de lucidez, que él pudo pensar y entender aquel mensaje.

(texto completo...)

LA vie en rose




La Browning M2 calibre 50 de Hello Kitty, surgida de una conversación con Gemma Peris.

Primer paseo de 2012


Este año, mi primer paseo fue breve, por mi barrio, o el barrio de al lado. Tengo tres barrios de al lado. Porque la intersección de la Avenida Entre Ríos por la Avenida Independencia marca la frontera entre tres barrios, uno por esquina en ese cruce: al sureste, Constitución, que es mi barrio; al suroeste, San Cristobal, barrio que en sus principios era tan bravo que los curas no duraban ni un mes; al noreste, Montserrat, barrio que fue de negros (honor que está pasando al mío, donde hay una buena colonia dominicana); y al noroeste, Balvanera, uno de los más populosos de la ciudad. Esta es una zona con mucha densidad de población y se nota. Hay cafés, muchos comercios, restaurantes, de todo. Hasta galerías de arte.

Mi paseo me llevo por los cuatro barrios. Salí de Constitución caminando hacia el norte, entre en Montserrat, deambué un rato por las calles entre Independencia y Alsina. Seguí al oeste por Alsina y luego al sur por Matheu hasta San Juan y por San Juan hasta Santiago del Estero y de ahí vuelta a casa.

En realidad este fue un tour de cafés cerrados. Lógico que estuvieran cerrados, siendo primero de enero, día clásico de resaca. Yo tenía una ligera resaca: de la mezcla de vinos de la noche anterior (y un par de aperitivos en forma de gin tonic). Pero ni siquiera me dolía la cabeza. Así que conforme me iba acordando de un café que pudiera resultar apetecible, seguía caminando. Mi búsqueda, sin embargo, no dio resultado. Cuando me di cuenta de la hora, casi la una, decidí volver a casa y almorzar.

Montserrat


14/12/2011

Dijiste que no se puede contar conmigo, que (además) vivo
en una pensión, aunque sea de artistas, y eso lo demuestra.
Eso me llevó de nuevo a Schuyler, que también vivía en una pensión
de artistas, aunque más famosa que la mía, y en una ciudad
más potente que la mía, la de ahora, el Hotel Chelsea
donde dicen que Sid mató a Nancy en 1978.

Anoche tuve un sueño erótico. Era una orgía. Nunca había soñado
con una orgía, al menos durmiendo, y nunca he estado en una.
En la orgía en cuestión, la que soñé, no conocía a nadie, aunque
se suponía que sí, que la mayoría eran personas que conocía—
o que conocería en algún futuro no muy lejano. Una era pintora.
Luego había otra chica, con la que al parecer yo estaba liado.
Todo ocurría en una ciudad intermedia entre Buenos Aires
y Barcelona, adonde íbamos en tren a ver la exposición de otro amigo.
A veces tengo la sensación de que todo está aún por descubrir;
de que la realidad está al acecho, esperando a ser creada a cada instante.

Vine al Café Montserrat a despejarme un poco. Me cuesta volver a dormir
después de sueños así, y después, por la mañana quedo medio atontado.
También era por airearme un poco de mi habitación. Me gusta mi habitación
pero a veces me agobia un poco escribir ahí. O en cualquier casa donde
haya vivido, siempre ha sido así. Por eso, también siempre, he tenido
la costumbre de “salir a caminar” una idea, un poema, lo que sea
que tenga entre manos en ese momento. La camarera tiene una barriguita
que en otras ocasiones no le había notado; hace tiempo que no vengo
y no me atrevo a preguntarle si está embarazada, que no siempre
es buena noticia.

Las alemanas de la mesa de enfrente, una rubia, otra no tanto
pero las dos muy guapas, hablan en alemán. Algo las indigna
o están en desacuerdo con algo, aunque no entre ellas. Y
al estar en desacuerdo con algo aunque de acuerdo entre ellas
parece como si su indignación, que percibo sólo por el tono
de sus voces y por cómo se interrumpen para seguir estando
de acuerdo, tuviera una mayor densidad. Y es que nos encantan
esos momentos en que nuestras vidas cobran una densidad
mayor que la habitual, y parece que por fin podremos escapar
aunque sólo sea un ratito, de la delgadez, de la finura inútil
de nuestra experiencia diaria.

Hace un momento, mientras pasaba estas notas en limpio, en al patio
de mi casa, levanté la vista y ahí (con el cielo inmenso) mirando
medio al sudeste, estaba Júpiter. De repente, me vino a la mente
lo que me dijo un amigo hace muchos años: “Si miras con cuidado
puedes llegar a ver a Io, Ganímedes, Europa y Calisto, sus cuatro lunas.”

La papa oficial de la BiPA


Hay que dejar que las ideas florezcan. —— Ramiro Cabana



{Las fotos son de Maite Rodríguez; la gata es Miti, heroína de mil aventuras, y ahora, en el otoño de su vida, de mil siestas}

El azar en el arte (seminario)



Este martes, 8 de noviembre, a las 19h. y en la Barraca Vorticista, arranco con un nuevo seminario. Espero que les interese y puedan venir. ¡Prometo que nos reiremos bastante!

(Nota: la R en el cartel quedó así por error, por casualidad, por azar. Me gustó y la dejé. También hablaremos sobre el dejarse llevar por las cosas que ocurren durante el proceso creativo, sobre el no querer controlarlo todo. Esas cosas.)

Primer plano oficial de la BiPA


¡Ya lo tenemos! El primer intento de plasmar en papel las ideas que me han estado rondando por la cabeza en cuanto a lo que sería el carro de la BIBLIOTECA POPULAR AMBULANTE.

En lo alto de la parte alta, a la izquierda, ahí va el águila imperial (probablemente habsbúrgica) en homenaje a Marcel Broodthaers. La ametralladora calibre 50 es un homenaje al presidente de turno en EEUU y a Tom Sachs, otro gran héroe de quienes hacemos la BiPA.
Los cuatro rectángulos que se ven en las cuatro esquinas del rectángulo más grande son las patas plegables de la mesa desplegable que va de ese lado del carro, el lado de la biblioteca. La cocina va del otro lado y no se puede ver desde este ángulo. Entre biblioteca y cocina habrá un espacio para el operador de la ametralladora calibre 50.
La banderita irá en una especie de antena o asta flexible y, además del logo de la BiPA, llevará el lema COMER O MORIR, simultáneamente patriótico y gastronómico. Como debe ser.

El disparadero


Empiezo un curso nuevo, medio taller, medio clínica, medio encuentro de lecturas complicadas compartidas. Empezará a fines de octubre/principios de noviembre, habrá un parón en el verano y después continuará sin fecha límite.
Y es que en otros cursos que dí, hablando con artistas, críticos, galeristas, curadores, me di cuenta de que hacen falta espacios de reflexión sobre el arte contemporáneo, no sólo la teoría sino la práctica. Por eso me pareció buena idea producir ese espacio/tiempo en el que la gente que venga entre en confianza y pueda decir y preguntar lo que quiera, pueda proponer lecturas u obras sobre las que hablar, que ese lugar sirva para una conversación intensa y constante sobre los temas del arte de nuestro tiempo.
Dije también que es un taller. En el cartel pone que la sesión dura dos horas. ¿Pero qué pasa si empezamos a poner algunas ideas en práctica, si la discusión pasa de la teoría a la construcción real de algo? Bueno, hará falta más tiempo, claro, y se lo dedicaremos.

La melancolía por Skype


Esta pequeña disquisción sobre la melancolía y la nostalgia y sus diferencias tuvo lugar hace un rato por Skype. Puede que sea interesante para alguien, así que la presento aquí tal y como fue, como un diálogo

Fabiana Di Luca
a ver… lo que estoy tratando de decir es que si realmente hay deseo, necesidad de salir a decir cosas, hay que pensar la manera de decirlas. eso es lo que estoy diciendo. no para trabar lo que salió hasta ahora sino para forzar un poco más allá lo que hay, expandirlo

y no como una recurrencia melancólica al pasado

ninguno somos los que fuimos, eso lo tengo clarísimo

y no me interesa que así sea

Roger Colom
ah, lo de melancolía lo decían como si dijeran nostalgia?

Fabiana Di Luca
claro!

Roger Colom
son dos cosas muy distintas

Fabiana Di Luca
acá son dos palabras que confundimos

Roger Colom
muy mal, porque van en direcciones distintas

indican fuerzas distintas

intensidades distintas

(texto completo...)

Chocolatería peronista


Fabiana Di Luca se ha impuesto la noble tarea de inducirnos, siempre suavemente, a comernos a los ídolos y los símbolos. Lo mejor de esta especie de canibalismo en efigie es que invita incluso a los rivales, adversarios y enemigos políticos del peronismo a comerse al peronismo: ya sea para cobrar de ahí fuerzas o para hacerlo desaparecer. Esta universalidad, ¿no es también una de las señas de identidad del peronismo?

Los argentinos dicen que el peronismo es incomprensible para los extranjeros. Yo diría que es al contrario: los extranjeros lo entendemos como una manera de ser de los argentinos, así se ve desde fuera estando dentro, mientras que a ellos les cuesta mucho más mirarse al espejo. A veces pienso que cuando los argentinos celebran el peronismo en toda su complejidad, es que se celebran a sí mismos en todas sus contradicciones. Desconfío siempre del que no es contradictorio, sea persona, empresa o país. Y es porque la realidad es compleja, varia, difícil; y a veces resulta que la única forma de atravesar algunos de sus momentos es manteniendo dos actitudes, opiniones, ideas contradictorias de manera simultánea: manteniendo su verdad, la de cada una alternativamente, la de ambas a la vez, como si la vida nos fuera en ello.

Y es que sí, la vida nos va en cómo nos vemos, en cómo la vemos. Y, por supuesto, en qué comemos.

Hay un blog al respecto: LA FÁBRICA-CHOCOLATES PERONISTAS

Los libros de la BiPA


Nada es definitivo. Por ahora. —— Ramiro Cabana

En la realidad, afuera, en el mundo, en las librerías, en las bibliotecas personales, institucionales y/o públicas, hay toda clase de libros. En la Biblioteca Popular Ambulante, no.

Me gustaría que hubiera toda clase de libros, pero entonces la BiPA sería una biblioteca ambulante más y nada más. Por lo tanto, debe contener libros de un tipo en particular. O de un tipo de tipos.

Por ejemplo: libros que capturen lo real, objetos de la realidad, en toda su crudeza; tratándolos, purificándolos, ordenándolos y clasificándolos lo menos posible.

Por ejemplo: libros que surjan de manera natural (si hacer un libro es natural) de mi vida diaria, de mis apuntes, de mis trabajos, mis listas, mis lecturas, mis escrituras. Aquí también hay lo real presentado con el menor tratamiento posible.

Por ejemplo: homenajes a mis escritores y artistas favoritos. Esto es un poco raro porque implica tomar elementos, técnicas, tácticas de los primeros dos ejemplos y utilizarlos para envolver la obra de otros. Obra que ya pertenece a la realidad, claro, sin olvidar que la realidad también tiene un nivel que es puramente imaginario.

Por ejemplo: libros hechos por otros, pero siguiendo algunas directrices de los primeros tres ejemplos de esta serie. Hasta ahora sólo tengo uno, de Gemma Peris.

(Algunas personas han expresado, quizá con excesivo énfasis, su deseo de construir algún libro para la BiPA. Esto ha servido para que las borre para siempre de la lista de posibles autores. Creo que el libro, de haberlo, tiene que surgir de una conversación, espontáneamente, casi como por accidente, o por sorpresa. ¡Como un susto! Así es como vienen las ideas más interesantes. Y respetar el orden (no siempre natural) en que las cosas aparecen, no forzarlo, es una de las principales directrices de la BiPA.)

La BIBLIOTECA POPULAR AMBULANTE


La BIBLIOTECA POPULAR AMBULANTE (BiPA) es el trabajo a corto, medio y largo plazo en el que estoy trabajando. Dicho de otro modo, este es el proyecto en el que estaré desde hace un par de meses hasta que me muera. Si lo hago bien y tengo mucha suerte, continuará. Si no, pues no sé, tampoco es que me vaya a dar mucha cuenta.

La idea surge de la “Expedición”:http://artexpedicionario.blogspot.com/—de llevar la “cultura” o la vida o el negocio en un carro, tirado de una bici. Quiero producir una especie de nomadismo cercano, un ambulantismo, un deambulantismo, una forma de pasear como extranjero en cualquier lugar (dar una vuelta a la manzana donde vivo, por ejemplo) y aportar algo a la conversación pública en ese sitio. Esa conversación puede ser que la gente pasa por ahí y normalmente no se detiene (porque hay prisa o miedo o aburrimiento o no hay nada), y darle un motivo para detenerse y ver algo, aprender algo, enseñar algo y ¡hasta meterse un buen plato de lentejas entre pecho y espalda!

(No sé por qué, pero hoy me levanté con ganas de escribir eso de “entre pecho y espalda” en algún texto). (Misión cumplida).

La BIBLIOTECA POPULAR AMBULANTE (BiPA) consiste de un carro tirado por bicicleta que contiene una biblioteca de 500 volúmenes en principio hechos por mí. No es tan difícil hacer un libro, lo peor viene antes de empezar, cuando no se te ocurre de qué coño podría tratar el bicho. En fin, 500 libros que circulen por la Ciudad y el Conurbano de Buenos Aires. Quiero que la BiPA se detenga en plazas y ferias y se ofrezca como lugar para leer, o charlar y en ocasiones, para comer. Porque también me parece importante que espíritu y cuerpo se alimenten simultáneamente. Hay que ser un poco equilibrista con eso.

Además, si ofreces comida, la gente viene. Siempre pasa. En el Recoleta, cuando mostramos la oficina de la Expedición, cocinamos y la gente se puso a la cola inmediatamente. ¡No hubo ni que decírselo!

El carro apenas está siendo diseñado en la parte del cerebro (el mío, en este caso) que diseña cosas. Pero me gustaría que llevara incorporadas las mesas, plegables y desplegables sobre el territorio que en su momento la BiPA vaya ocupando. Con espacio para guardar todo el equipo de cocina, o de camping o el instrumental que haga falta. Y con alguna forma de transportar sillas plegables, también desplegables, o banquitos, o algo para sentarse. Que sea un carro multiactividad con todo perfectamente guardable para emprender el camino (la huida) (la línea de fuga) en cualquier momento.

También, ya que estamos con lo de los libros y la comida, me gustaría que amigos escritores y poetas (y también otros que no son amigos, o que no conozco) vengan y lean sus trabajos, o den alguna conferencia o un mini-taller de escritura, o armen un debate sobre un tema que importe. Cosas que hagan que la gente se acerque. Alguien puede venir y dar una clase de cocina. La idea de la BiPA es producir un espacio cultural instantáneo y portátil.

Sobre los libros y el criterio de su construcción escribiré más adelante.

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